
Cuando básicamente me canse de llorar, te enojaste porque a vos no te quería abrazar. Te cansas de repetirme que tuviste mi edad, pero un Anzeihmer galopante se adueño de tu cabeza. ¿Para que garcha me regalas un auto si cuando quiero salir desempolvas las mil y una excusas? Que mi salud, que el estudio, que hay que descansar, que es tarde, que tanta joda seguida me va a hacer mal.
¿Enserio? Si soy grande para llevar a mis hermanos al colegio con el auto, soy grande para ir a bailar con mis amigos con el mismo tutu.
No jodamos. Aparentemente una Liga Secreta de Padres Castradores consideran que en la adolescencia sos lo suficientemente grande para tener muchas responsabilidades, pero los privilegios únicamente los podés cobrar de manera léxica, expresando ideas que serán sutilmente ignoradas, o de manera cibernética, diciendo en la computadora lo que se te cante y siendo en la gran urbe cibernauta quien decidas ser.
Puedo trabajar cinco días a la semana, puedo estudiar, puedo lavar los platos, cocinar, planchar, barrer, aspirar, hacerte trámites en la AFIP y en el ANSES, pero ojo, soy demasiado chica para saber si puedo o no salir un sábado a la noche.
Ok, creo que la tengo la idea.

