Crecer no es ser más grande


Cuando básicamente me canse de llorar, te enojaste porque a vos no te quería abrazar. Te cansas de repetirme que tuviste mi edad, pero un Anzeihmer galopante se adueño de tu cabeza. ¿Para que garcha me regalas un auto si cuando quiero salir desempolvas las mil y una excusas? Que mi salud, que el estudio, que hay que descansar, que es tarde, que tanta joda seguida me va a hacer mal.
¿Enserio? Si soy grande para llevar a mis hermanos al colegio con el auto, soy grande para ir a bailar con mis amigos con el mismo tutu.
No jodamos. Aparentemente una Liga Secreta de Padres Castradores consideran que en la adolescencia sos lo suficientemente grande para tener muchas responsabilidades, pero los privilegios únicamente los podés cobrar de manera léxica, expresando ideas que serán sutilmente ignoradas, o de manera cibernética, diciendo en la computadora lo que se te cante y siendo en la gran urbe cibernauta quien decidas ser.
Puedo trabajar cinco días a la semana, puedo estudiar, puedo lavar los platos, cocinar, planchar, barrer, aspirar, hacerte trámites en la AFIP y en el ANSES, pero ojo, soy demasiado chica para saber si puedo o no salir un sábado a la noche.
Ok, creo que la tengo la idea.

Sólo lo bueno


No más buenos días en italiano.
No más abrazos post parcial.
No más frazadas en verano.
Ya no arreglarse para alguien ezpecial.


Tristemente los enanos bolivianos se extinguieron. Nadie lo puede creer. La gente se suicida masivamente atragantándose con helado Häagen Dazs. Los más escépticos dudan de que en algún momento hayan existido. Pagan cuantiosas sumas en efectivo por quien tenga pruebas fehacientes de su paso por el mundo.
Practicar tenis se volvió imposible después del trabajo. Caen las positivas expectativas y cortan a los transeúntes que asustados corren en círculos. Del trabajo a casa, de casa al trabajo. Hay que evitar salir lastimado.
A los viejos hay que matarlos de chiquitos. No a todos los viejos. A los que después, cuando crecen, ocupan mucho tiempo en clase dando cuenta de todos sus conocimientos. A los viejos chotos hay que quererlos y ayudarlos a crecer durante el mayor tiempo posible, y cuando se cansen, dejarlos volar.
Es difícil que no te lleve ese mar de nostalgia. Ese mar construido con sueños, con memorias. En la orilla parece calmo, tan agradable, tan abrazable. Pero si te acercas demasiado solo quedarás atrapado en el pasado, sin salvavidas, sin poder salir.
Las ganas de vivir poseen varios departamentos en mi rostro, y piensan seguir usándolos. Quedémonos con todo lo lindo, con todo lo bueno. Con los árboles construidos con fichas de scrabble. Con butacas ocupadas por nuestros sueños. Sueños que se realizarán separados, pero que durante algún tiempo juntos vivieron, y paralelamente crecieron.
No soy la mitad de nada. Vos bien lo dijiste, soy una totalidad. Infantil, verborrágica, sensible y egoísta. No lo tomés muy apecho Diana. No llorés Diana. ¿Por qué te encariñas con tanta facilidad Diana? Todo pasa por algo. Por algo será.
La resignación llega sola. No le abrás la puerta. Es despiadada y te vuelve conformista. Recorda con una sonrisa a los sorprendentes caballos, a la rubia de Abba, al jean Unicorn. Aprende de cada error que cometiste, y dale para adelante. Total, otra no queda. Avanti Morocha, de nuevo.

Relationships


Las gotas mojan el piloto. Llueve de nuevo. ¡qué ganas de comer churros rellenos de dulce de leche. ¿y vos en que andás? Girando. Si no te presto atención ¿qué estoy haciendo? Me muestro indiferente, me hago la cool, y me sale mal. Si te doy demasiada atención ¿exactamente por qué esotérico motivo no te dejo en paz? Me importa todo un bledo, no me preocupo por tus problemas, por tu persona, por tu salud.
Un hombre puede ser tan indeciso como cualquier mina. No nos engañemos. No tenés la más pálida idea de lo que querés. Y llega el Sr. Silencio. Vos sabés a la perfección que a mi no me gusta quedarme sola con él, pero me dejas igual. Es mucho más fácil mantenerse inerte que preguntarme que me pasa y solucionar las cosas.
Las parejas que triunfan no son las que no discuten, son las que llevan a cabo el mayor número de peleas con el menor número de heridos. Nadie quiere sufrir, nadie quiere salir lastimado. ¿Entonces porque seguimos en silencio? ¿Por qué no me hablas? ¿Por qué no me interrogas? ¿Realmente crees, pequeño ingenuo, que todo se va a solucionar solo? Por favor decime que lo decís en joda. Sabés perfectamente que estoy maquinando más que un horno en Mc Donald’s al mediodía. No seas una ameba indiferente ante esto. Movete.
Crees que es el hecho de que te presto tanta atención lo que te incomoda. ¿Qué tipo de preocupación es esa? Miedo. No querés atención porque si yo fuera un órgano en tu vida sería un apéndice: algo que si se enferma, se elimina. Pero no querido, las relaciones no son como los apéndices. Son otro tipo de órganos, de ese importante grupo que si no funcionan se cambia. Por eso la gente tarda tanto en encontrar una pareja ideal, porque uno no se casa con el primer hígado que encuentra, uno busca el más compatible. Quiero un hígado que dialogue, que enfrente los problemas con la cabeza en alto, que acepte la ayuda y el cariño que uno intenta otorgarle. Think about it.