Cuentos para dormir.


Abundantes tonos de llamada consecutivos. Nadie responde. Evidentemente el príncipe azul no esta en el área de cobertura. Puede estar tratando de recuperar el carruaje que perdió por estacionarlo en doble fila.
Princesa gira. No puede dormir. Ya ha dado vuelta varias veces la almohada. Hace calor. Mucha humedad. Su imaginación visita los lugares más recónditos y estrafalarios de la conciencia. Como un turista saca fotos y fantasea.
Sigue girando en la cama. Es tarde. Hay que hacer algo… ¿pero qué?. Con un golpe recuerda un comentario hace semanas escuchados. Un arriesgado grupo empresarial organizo un número de teléfono con cuentos. Los costos son bajos y la satisfacción garantizada.
Vuelvo sobre su eje y recobra la postura. Prende el velador tirando libros y cofres en el intento. Busca en el fondo de un cajón. Nada. Revuelve en su memoria. Acude a la mochilla donde tranquilamente la tarjeta con flores y dragones la espera. Marca el cero ochocientos que allí figura. Avergonzada espera detrás de la línea.
La atiende una máquina y le da opciones de distintos géneros de cuentos. Elige cuentos de hadas. Sabe que un héroe romántico y carismático la hará entrar en sueños con esperanzas de algún día encontrar a alguien realmente así.
Sus rubios bucles se amontonan junto al teléfono para escuchar de cerca la historia. Es un cuento realmente precioso, ficticio e irrealizable; caracteres indispensables para hacerla llorar de amor.
Cuando el cuento se termina. Cuelga bruscamente el teléfono preguntándose qué relación habrá vivido su escritor. Si ese amor incondicional de su protagonista habrá sido inspirado en algún amor de novela de la realidad de su pequeña comarca. ¿Quién sabe? Ella lo niega. Afirma que su escritor debe haber sufrido un desgarrador amor no correspondido. Siempre es así. La alocución del amor lo vuelve más obsesivo, sobre protector, celoso y cuidadoso.A fin de cuentas eso crea las historias. Algo que no salió como uno hubiera deseado. Transfiere al papel esos sueños rotos, transformados por un mágico proceso de deformación onírica. El amor duele, pero en mis cuentos puede ser el sentimiento más precioso del mundo. La vida no es eterna, y uno nunca hace todo lo que desearía.
Quien escribe de amor es desdichado. Quien escribe de héroes es un cobarde. Quien escribe de política es militante asustado. Quien escribe de sentimientos es sin lugar a dudas un insensato.
Con esa enigmática cadena de pensamientos en la cabeza, la princesa se acostó en la cama de blancos doseles. Cerró los ojos y soñó que era feliz, plena y eterna.

Game Over


La vida es un buscaminas. Cada día que paso me convenzo más de ésta cruel afirmación. Hay días que bailas contento y solo ves caras felices. Parece un memotest de los ositos cariñosos de tanta dulzura. Cantando al compás del alcohol no ves la cruda realidad. De repente te das cuenta. Vos, pobre infeliz, ibas tranquilamente caminando. Con el mp3 al máximo por el 95, encerrado en tu pequeño e insignificante ombligo. Que si me compro la wi, que si llego a fin de mes. Entra un tipo. Vende caramelos, alfajores, cuchillos o linternas. La verdad es que poco importa lo que venda. La rutina solo esconde más el juego. Cada uno, ingenuamente piensa que vive feliz. Cada uno en la suya. Viviendo en paz, lo más pancho sin joder a nadie. Y cuando menos lo esperas, tocas una bomba. Puede ser en el subte, en el bondi, en tu cuarto o en la casa de tu novio. Puede ser el día más afortunado de tu vida, o el más desgraciado.
Muchas veces, vemos carteles luminosos que nos indican donde no pisar, y aun así, caemos nuevamente. Pero otras veces, en la tranquilidad del pánfilo, caminamos como ciegos al vacío. No la ves venir. El peor jugador del equipo te metió un caño y fuiste. O mejor dicho ¿quién fuiste? ¿qué hiciste? O peor aun, ¿qué no hiciste? ¿vas? ¿venís? ¿ a dónde vas? ¿con quien vas? ¿con quien no vas?
Solo queda reiniciar. Otra vez. Con las bombas en otro lugar. Como cuando de chico querías correr cuando no sabías caminar. Con ese esponjoso pañal te caías una y otra vez. Y poco importaba. Mamá estaba ahí. Volvías a pararte, volvías a empezar. Sabiendo que volverías a caer. Pero con la firme ilusión de salir luchando. ¿Cuántas posibilidades tenés de ganar un buscaminas? ¿de que sirve ganar? ¿a quién le ganas? Tristemente me pregunto que hago si ya lo gane. La incertidumbre me impide seguir. Ya no hay más logros detrás. ¿Buscar la perfección? No existe. Tal vez no ganaste. Tal vez fue una ilusión. ¿Y si fue una ilusión? Me estremezco al pensarlo. Todo una mentira, todo una patraña. El miedo paraliza, y no avanzo. Solo retrocedo, con terror. No quiero tocar una bomba. Quiero llegar a la carita feliz.

Jamás crecer.


Adultera profesora ahoga sus penas de artista frustrada en una petaca que lleva en su cartera. Cansada de tirar manuscritos y de que las editoriales le cierren sus serias puertas dantescas en las arrugas que ya declararon propiedad veinteñal en su cara, se entregó a la docencia como un niño a sus juguetes. Destruyendo sueños ajenos mataba las horas. Tal vez nunca llegue el día en el que reciba su merecido. Quizá nadie aprenda nada de lo tiene para enseñar. De manera melancólica reparte desgano por doquier. No llega a ser ni la sombra de los sueños de poblaron su adolescencia . Toma el 12 entregada a la triste rutina que la atrapa. Sabe que sus alumnas no separarán en párrafos cuando escriban los risueños cuentos que nunca verán la luz del sol.
Joven muchacha llora en el baño. Sus intentos y esfuerzos no fueron valorados. Su cuerpo no la dejo dar lo mejor de si. Sus problemas le pesan, o sólo sean las hormonas. No logra terminar la intensa relación que ayer la bañaba en felicidad. Se auto flagela con los recuerdos, con las fotos, con los delirios. No quiere que acabe.
Paralelamente, un fideo se tira en un plato de fideos. Un sordo mudo baila tango. Una secretaria llama a su mejor amigo, quien se encuentra en Bogotá, disfrutando del placer de hacer algo prohibido, gozando el no pagar esa llamada de larga distancia. Un paralítico sueña con ser payaso. Mi madre con enviudar. Mar del Plata con el turismo. Racing con hacer feliz a sus hinchas.
Quiero ser por siempre Peter Pan, y jamás crecer.

Puntualidad e Histeriqueo.


No es tan difícil ser puntual. ¿es mucho pedir llegar temprano? Para algunos sí. Lo cierto es que no toda la espera es igual. Media hora antes del horario marcado empezas a esperar, sabés que va a venir. Te preparas física y espiritualmente. Te depilas, te delineas los ojos porque sabés que le encanta, te ponés esa ropa que sabés que lo provoca, y preparas la cartera. Diez minutos antes estás parada en la puerta esperando. A la hora de salida vos ya estás hecha una furia porque no llego en horario. A los cinco minutos pensás que es un desconsiderado. A los diez minutos que no te respeta. A los quince que le importas un carajo. A la media hora entras en pánico, le paso algo. Llamás a su celular. No atiende. Si. Le paso algo la puta madre. Llamas a la madre, al primo, al mejor amigo, a la tía, a la vecina. Entras en shock.
5 años después ya aprendiste que es un colgado, que no lo hace a propósito. Que se encuentra en la calle con los amigos, se van a tomar un café y se olvido que vos lo esperabas en casa para cenar, o pensó que era muy tarde para llamarte.
Si van diez años de matrimonio ya sabés que se atraso en la oficina, o supones de manera ingenua que esta siendo abusado por su secretaria, que es linda, alta, carismática; y diez años menor que vos.
Lo peor es cuando llega. Vos sos la obsesiva,el solamente tuvo un percance. Paso algo espectacular. Había tráfico. Se murió un compañero del laburo. Hizo horas extras. Una amiga lo llamo llorando para que la ayudara. Su padre necesitaba un favor. O la peor: “No encontré una florería abierta para sorprenderte”. Ahí le rogás al cielo que la tierra te trague, por haber sido tan estúpida, perseguida, paranóica, loca de miércoles a las 3 de la mañana. Sólo lo abrazas y rogás que no te deje de querer nunca. Y corres a la cama sin postre.

Para estar más cómodo

Joda en la quinta. Llueve a cantaros. Risas, alcohol, ¿quién sabe si algo más?. Va oscureciendo. El sol poco a poco se esconde en el enigmático horizonte. Aparecen más botellas. Ya nada es dulce. Bebidas blancas. Alguno que otro zapping por televisión. Dos conocidos chapando en el baño. Un borracho ya esta nadando en la pileta y piensa que uno de los flotadores es la mujer de su vida. El pibe al que todos le hablan pero nadie soporta se para. Tiene calor, se retira. La conversación continúa. Alguien saca un mazo de carta. Sale redondo y pica pica.Vuelve el pibe pero sin los pantalones. Todos se callan. El silencio se puede cortar con una tijera. Nadie sabe que decir. Al fondo estalla una carcajada.
El pibe seguirá su vida, dejará los estudios, terminara en el mejor de los casos como un mediocre empleado público con un salario de mierda, compartiendo una oficina con otro conglomerado de fracasados.
El resto nunca volverá a ser el mismo. Hay imágenes que recordas cuando te morís, como en una presentación de power point berreta de colegio secundario.En ella aparecen los desconocidos de siempre. Los olvidados compañeros de jardín. La desilusión del primer amor. La melancolía de una relación que no cumplió su promesa de durar toda la vida. La muerte de ese ser querido que te dolerá toda la vida. La primera vez que te despidieron. Cuando dijiste no, o peor, cuando dijiste si. Imágenes breves, que hacen que las neuronas trabajen horas extra por un happy hour. Esa fiesta es una de ellas...

Un abrazo que lo borre todo.

Hace largo tiempo que me levanto todas las mañanas llorando con el mismo deseo. Despertarme en mi cuarto con la cama desplegada, y que vos estés ahí. Mirándome con esos ojos negros profundos que tenés que cuando los veo, miro dentro de tu alma.
Ansío que me abraces y me calmes diciendo que todo fue un mal sueño. Una fea pesadilla que es mejor no recordar. Que siempre me vas a amar, y que nunca me vas a dejar. Que esas circunstancias sólo se pueden dan en las misteriosas deformaciones oníricas de mis miedos. Que son imposibles, irrealistas, irrisorias.

Manual para salir de un velatorio.

Luego de una exhaustiva investigación comprometida y pertinente en el tema, descubrí en carne propia que hay algo peor que los mates que yo cebo aun en los más fugaces días de inspiración: el café de velatorio.Dicho líquido, no sólo tiene saber a jugo de paraguas en latas, sino que también nos produce nauseas a los estómagos frágiles; sentimiento que todavía mis infusiones porteñas no profanan.
Muchos incrédulos o escépticos podrán afirmar sonrientes y arrogantes, que la cruda verdad no es que el café sea feo, sino que nuestros sentimientos en esas horas son tan frágiles que no podemos degustar correctamente. El café puede ser de saquito o de grano, o bien podría ser un apetitoso café irlandés, y aun así, bajo nuestro precario estado anémico por el golpe emocional de la perdida, no podemos no sólo disfrutarlo, ni siquiera degustarlo correctamente.
Ante estas apresuradas y torpes aproximaciones puedo objetar diciendo que muchas veces no me une ningún vínculo a desdichado difunto. Puedo estar ahí por obligaciones paternales o bien para acompañar a un amigo. Siendo completamente indiferente en la materia sentimental puedo deleitarme con ese café que me recuerda a cuando era niña y usaba el barro para hacer tortas y las plantas de mi abuela para hacer ensaladas. Ese café no es más que un artilugio. Sí, oyeron bien. Tiene varias funciones esenciales.
La primera es la de entretenimiento. Muchas veces uno conoce poca gente, o a una sola persona. Si la misma se ausenta uno queda solo e incomodo. Para salir de esa situación uno tranquilamente se toma un café, aparentando indiferencia ante la soledad. También demuestra falta de respeto por parte del amigo que no presentó a nadie para suplir su falta o a la falta de tacto de los desconocidos simpáticos que se podrían haber acercado, sacar un tema cualquiera y distraerse. Este último punto es su segunda función. Hablar de lo feo que es el café distrae a los concurrentes, les permite por uno fríos minutos olvidar a ese ser amado, dejarlo en pausa en su memoria, sólo por unos instantes, para luego volver a la agonía.
Otro punto llamativo, es que algunas mujeres, luego de probar el café lloran. De esta manera consiguen una imagen de sensibles y cariñosas que no necesariamente es la correcta.
Por último es la salida perfecta. Para aquellos que siempre dudan cuando salir de un velatorio, y cómo hacerlo, oídme. Llega un punto donde que hay que irse. Alguien derramo café en tu saco, mañana trabajas, ya estás harto de que te traten de enchufar a todas las solteras o solteros de la familia en un momento tan incómodo, o simplemente fuiste por compromiso y ahora te querés desentender. Si en cambio el ser es muy querido y querés quedarte toda la noche podés hacerlo, pero pensa que mañana es el entierro y si sos pibe tenés que estar con todas las pilas cargadas para llevar el cajón y si dormís poco te van a enterrar a vos por zombi.
Retomando, el café es la salida ideal. Podés ir a buscar un café y jamás volver si nadie notara tu falta. En caso de que si pueda ser notada hay salidas más sutiles. Como decir que el café te cayó mal e irte con un dolor en el pecho y el alma terrible. Muchos me juzgaran de fría y calculadora, pero es la cruda realidad. Para aquellos que quieran quedarse, el cielo será suyo. A mi una confortable y cómoda cama estará esperándote.

Elecciones presidenciales 2015

Hace menos de diez años, el país se sorprendía ante la elección de la presidente mujer. Ahora, nos sentamos expectantes ante el primer presidente Flogger. Si me lo hubieran dicho hace un par de décadas me hubiera preguntado seriamente de qué estamos hablando. Hace un tiempo esta gente que se identifica con la música electrónica y los chapines de colores no existía, pero ahora es algo común.
Es realmente triste. Los que ya hemos entrado en los treinta observamos a nuestros hijos estupefactos. Pero los argentinos estamos obnubilados y somos realmente increíbles. Cuando el resto del mundo nos considera en el fondo del pozo, lo peor del lumpen, caemos todavía aun más abajo.
Siguiendo la larga tradición de elecciones fraudulentas, nuestro país realizo las mismas por Internet, un sistema completamente globalizado en el mundo civilizado, pero que no llega a todo el país en nuestra querida república. De esta manera más de la mitad de la población quedo afuera de las elecciones. Los abuelos que no entienden de aparatos, los padres desinteresados, la gente en situaciones de vida precarias o de indigencia. Para que fueran todavía más injustas, se realizaron por Facebook con grupos. Muchos estudiantes políticos, crearon cuentas ficticias con el único fin de que su favorito ganara.
Casualmente gano el hijo de una familia que de manera sucia se mantenía en el poder hace más de veinte año. A diferencia de sus padres que regalaban televisores y choripanes, el regalo cuentas gold de fotolog y celulares con sistemas de Internet inalámbrico a sus estúpidos y fácilmente corrompibles votantes.
La culpa es de la falta de educación. Pero no solo de la escuela, sino también de las familias, quienes se desentendieron de la educación de sus hijos en los momentos más difíciles. Un niño de diez años de edad no puede estar sólo en la calle a altas horas de la noche. Una adolescente quinceañera no puede irse a los mil demonios un fin de semana, y sus padres son los responsables de su bienestar físico y psicológico.
Si nuestros hijos están cómo están es por nuestra culpa. Las sociedades modernas transmiten ideales promiscuos e individualistas. Escalar sin mirar a quien estas pisando. Avanzar económicamente a cualquier costo.
Si tenemos un presidente que termina de vender los recursos naturales, es por que todos y cada uno de nosotros dejo que pasara. Si estas en la parada de colectivo, vez que la señora de adelante revuelve en su cartera y comienza a tirar boletos antiguos y no decís nada; es tu culpa si el mundo esta más sucio. Si un pibe fuma, chorea y mata para conseguir más merca, no es solo culpa de los grandes conglomerados mundiales, ni de los narcotraficantes de Colombia, ni de los políticos, es culpa de todos, por dejar que estas cosas sucedan. Por ver que un pibe le roba una cadenita a una joven trabajadora en una plaza, y ver que nadie hace nada, y vos tampoco haces nada. Por que viene un tipo con un Ballester Molina y te dice que le des el auto, y se lo das, por la comodidad ingenua e inocente de pensar que si le cumplís los deseos no te mata.
Si un tipo te roba, sos feliz porque no te mato. Ese es el mundo que creamos y que mantenemos. Nadie es quien para decidir sobre la vida ajena. Pero si un encargado de edificio viola a una nena de cinco años, yo no espero que lo maten, yo no espero que suban sus fotos a fotolog. Yo quiero que ese tipo sufra y pague el daño irremediable que le hizo a esa pobre inocente.
Cuando dentro de cuatro años vallan a votar, y se metan en el cuarto oscuro, o en el Facebook, o en donde sea, piensen lo que hagan, porque lo vamos a sufrir durante cuatro años todos. No se dejen llevar por testigos presenciales y mediáticos. Voten a conciencia. Porque la persona que ponga la firma por nosotros nos esta representando a todos y cada uno de nosotros.
No es de xenófoba ni de discriminadora, pero me molesta ver como ciertos individuos, conocidos y amigos se dejan comprar por figuras de colores, por carteles llamativos y propuestas insensatas. Si un político hace una obra no es para aplaudirlo, es su responsabilidad. Un político no dona determinada cantidad de millones de pesos a determinada obra, sino que todos los argentinos lo hacemos. Por eso, la próxima vez que veas, lo cual es bastante raro, que un político hace bien algo, no lo aplaudas, no le sonrías, date cuenta que ya era hora de que hicieran algo productivo y filantrópico con nuestro dinero.

Intento de salvar a la juventud de una muerte psicológica casi asegurada.


Nadie lo dice, pero muchos ya se dieron cuenta. Se acerca el fin del mundo.
Un grupo muy perspicaz y precoz de marcianos han creado un programa maligno para fomentar el uso de la electrónica. El Facebook no es más que un supuesto artilugio que plantea la posibilidad ficticia de comunicación interpersonal. Pero es mentira. La gente esta desapareciendo. Son secuestradas y brutalmente asesinadas por nuestros vecinos intergalácticos. Luego, para suplir la falta, utilizan inteligentes programas de photoshop. Nos hacen creer a sus amigos que se van de vacaciones o que salen a bailar, cuando en realidad son simplemente un contacto que poco a poco se olvida. Cada vez sube menos fotos, cada vez firma o contesta menos en tu muro. Sin la más mínima sospecha, olvidás a ese contacto.
Los marcianos son evidentemente una especie avanzada. Nadie lo esta notando. Su avance es silencioso y progresivo. Ni siquiera quien escribe existe. Soy solo un marciano que opongo una pequeña resistencia a los salvajes métodos destructivos de mis correligionarios. Mañana esta nota no existirá. Pasado la raza humana.
Pero hasta que pasado llegue, se destruye psicológicamente al enemigo.
El nuevo Facebook está sacando nuestro lado más vieja de consorcio chusma. Afirmativo. Ahora no sólo ves las fotos y el muro de tus amigos. Ahora podés saber todo de muchos desconocidos que no les importa si vos sabés de ellos o son despistados y no han cerrado tus perfiles.
Ahora no sólo avanzas de contacto en contacto, si no que una foto con muchas etiquetas presenta un mundo completamente desconocido. Personas que luego, cuando te las cruzas en la calle reconoces, porque viste las fotos de sus vacaciones en Tandil, su viaje a Marcos Paz de egresado, o el cumpleaños de su hermanito.
Un mundo nuevo se abre ante nosotros. El de la amiga de tu amiga que jamás te agrego porque te detesta, pero ahora conoces hasta el color de su ropa interior y los boliches que frecuenta. Verás fotos en tanga de una querida profesora o de ese ex que te eliminó para siempre de tus contactos y que siempre quisiste saber si pudo rehacer su vida.
Gracias al nuevo chiche, verás las fotos del viernes 20 de enero de 1994 del primo del carnicero de la tía de la madrina del verdulero del pibe que vivía a la vuelta de tu casa pero que se mudo a España.
Quizás este sea el final. Los jóvenes chusmas y las pendejas que desean estar informadas de lo que pasa en su barrio ya no leerán más libros. No verán más películas. No irán más al cine ni al teatro.
Ahora, sólo ahora, sé porque costanera está vacía. Están todos conectados a esta nueva adicción, peor que el porro, el alcohol y el cigarrillo. Nos esta matando.
Como la prima dulce pero cruel y despiadada, Facebook inocentemente y sin la más mínima sospecha nos está atrapando a todos. En las reuniones, en los aniversarios, siempre esta el pendejo que saca las fotos, frente al espejo, con los diez segundos, para inmortalizar el momento y para que todos lo podamos ver en su página.
Pasamos más horas frente a nuestra computadora, y no sólo hablo de Facebook sino de todo el sistema comunicacional; que frente a nuestros seres queridos. Y lo peor es que pese que tuve un momento de lucidez y el agua me llego al tanque sólo por un instante, lo voy a seguir haciendo. Voy a seguir subiendo notas, y apuntes, y jugando con los juegos superficiales y superfluos, que matan el tiempo, viendo fotos y videos. Voy a seguir conectada. Y es terrible. En el fondo todos nos recatamos de la computadora como de la resaca.
Llega una hora, cuando el sol se oculta detrás de los edificios de esta sucia y sobreocupada capital de la República, en el que todos vemos la computadora y nos preguntamos absortos que hemos hecho en todo el día.
Y la respuesta es nada, con algunos intervalos como colgar la ropa, cocinar, ir a buscar al hermanito a la casa de fulanito de tal, lavar la ropa o una siestita; pero la respuesta del nada va orientado al nada productivo. No soy mejor persona que ayer. Pero quiero ser una mejor persona el día de mañana.
No quiero que el día que me muera, solo puedan decir de mi “Tenía 622 amigos, 15 notas propias y 35 hablaban de ella. 96 etiquetas en fotos ajenas, y 895 fotos propias. Era buena persona, y sociable, lo dicen las 52 personas que le firmaron el muro el día del cumpleaños”. Jamás me conformare con las mediocres expectativas que la frívola sociedad de consumo y los medios de comunicación me quieren imponer.
Pero al mismo tiempo, me interesa saber de la vida de algunos amigos que extraño y quiero con locura, pero que por distintos motivos de la vida, ya sea laborales, noviazgos o de carácter parental; no logro ver seguido.
Por lo pronto, recomiendo que sólo utilicemos Facebook para saber algo de esas personas con las que queremos seguir en contacto, de las cuales sinceramente no sabes si son personas, o si son marcianos. Vos pensalo. Aspira. Y no estoy hablando de merca. Sino a llegar más lejos con tus sueños, expectativas e ilusiones.
Tal vez me este extendiendo demasiado. Tal vez nadie lo lea y solo firmen una felicitación inestimable e indiferente al contenido del mensaje. Por lo pronto desconfíen. Las personas de carne y hueso son confiables. Pero quien esta detrás de la PC ¿quién sabe? Puede estar Jorge Rial o Zulma Lobato. O la amiga con la que pasaste la primavera pasada. No te quedes atado a un sistema comunicacional ficticio, ocasional y comercial.
La vida esta afuera, salí a vivirla. La decisión es pura y exclusivamente tuya.

Moldes para cambiar.

Cada persona al nacer obtiene de regalo una masa amorfa. Un estilo de plastilina, que le permite formar algo así como un molde. El mismo les permite comparar a todo individuo que se cruce en sus vidas con el molde imaginario de la persona que uno desea tener a su lado para crecer en esta vida que nos ha tocado vivir.
Hay nenes que tienen un molde muy grande donde entra cualquier nena. Hay nenas que tienen moldes muy estrechos y perfectos, que engloban altura, carisma, romanticismo y hasta color de pelo.
Hay nenes que tienen varios moldes. Uno para las nenas lindas y tontas, otro para las pechugonas charlatanas, y otro para las caderonas fáciles.
El mayor problema que se puede presentar ante éstas circunstancias, es que ante la hipotética situación de encontrar alguien que entre justo, perfecto en dicho molde, no necesariamente una entre tan justo, o ni siquiera entre, en el del ser querido.En estas situaciones se dan los famosos casos de Amor no correspondido.
Un caso todavía peor, es cuando ambos moldes coinciden de maneras amplias, pero luego de un tiempo, por discuciones efímeras y superfluas, los dueños de los moldes se separan. En dichas circunsancias, y cuando uno ha convivido tanto y tantas cosas con el otro, es dificil separar a la persona del molde. Y nos encontramos que ambos se encuentran atados de manera permanente e inseparable.
Por el resto de nuestra vida, el molde llevará un nombre y apellido. A partir de ese día nuestras relaciones sentimentales influirán en todos los aspectos de la vida. Todo el resto de la población masculina, o femenina, será juzgado con ese molde. Nadie será igual de alto, ni de romántico, ni de detallista, ni de lindo, ni de compañero, ni de sensible.
Jamás calzarás tan perfectamente en el hombro de nadie. O por lo menos no de la misma manera. El recuerdo quedará siempre, tatuado a fuego, como las vacunas de la instancia. Y por el resto de tu vida, intentarás agrandar el molde, para que entre otro, a veces con buenos resultados, otras veces no tanto.

Después

Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

Salí corriendo, asustada, estupefacta. En Av. Mitre casi me atropella un bomdi. No. Jamás. Si voy a morir en un accidente de tránsito que me pise un audi. Pero en ese barrio es tan raro un transporte de ese porte, como una monja en una discoteca.
Estaba mariada, no veía correctamente de tanto llorar. Ni siquiera recordaba que colectivos me podían llevar, mientras hacía pocas horas conocía todos y cada uno de sus recorridos.
Las lagrimas llegaron como una abalancha y caí al piso sin fuerzas. Llore en el piso, sin verguenza y sin rencores. Rápidamente, de manera torpe. Casi sin poder respirar.
Un señor mayor se acerco, me paró y me subió en un colectivo luego de que yo le dijera cual era mi destino. Extrañada recorde el día que caminabamos por la capital federal, en la calle Bartolome Mitre, y me hablaste a los pocos meses de salir, que no podrías vivir sin mi. Te mataría con una moto si fuera así fuera. No te crei. Reí y medí las posibilidades. Era más probable que vos me dejarás a que yo lo hiciera.
Como en una película te veo vestido con tus cortos de adidas y tu musculosa gris. Te paraste en seco. Me miraste a los ojos y me pediste que siempre recordara ese momento. Prometiste que mientras yo te quisiera, jamás me lastimarías, no pararías de luchar por nosotros, y nunca me romperías el corazón.
Pero mentiste. Y rompiste las tres promesas juntas.
Tal véz sería ingenua en no admitir que yo tengo culpas. Yo te lleve a ese callejon. Estaba histérica. Mis mejores amigas estaban con sus novios, pasaba poco tiempo con ellas. Muy sensible me encontraba a cualquier respuesta. Peliada con mis padres y terribles miedos a la facultad. Vos tenías tus problemas y yo no te supe acompañar. Te sigo llorando porque con vos fui la mujer más feliz y dichosa del planeta.
Pero me desiluciono que tan rápido tiráras todo por la borda. Llegue a casa llorando y padre corrio a mi encuentro. ¿Qué te hizo ese canalla?. Me hizo feliz.

Amigas Salvavidas

Entre lágrimas despechadas de un amor que nunca supo ser, entré en su oscuro armario para intentarla ayudar a acomodar sus amorfas ideas en moldeables estantes imaginarios. Busqué el autoestima sobreviviente de manera trabajosa y apesadumbrada. Lo encontré sucio, roto y lastimado. Mediante mates y bizcochos logré subirlo hasta un estante pequeño, con una promesa tácita y cariñosa de seguir haciéndolo a lo largo de todo el camino juntas.
Luego cree una simple escalera y me subí en ella. Bajé todos los estereotipos de mujeres delgadas y esbeltas que encontré, que no hacían más que causar dolor con sus inútiles y más que absurdas comparaciones. Imágenes huecas y superficiales que los medios de comunicación habían grabado en su memoria a fuego durante años. Tarde mucho. Se perdió mucha lavandina en esa batalla, pero se gano parte de la guerra.
Con más fuerza de voluntad, abrazos y juegos de computadora, aprendimos juntas a acomodar correctamente a los hombres de nuestra vida en nuestros respectivos armarios. Padres, hermanos, tíos y abuelo en el más alto, para vernos, controlarnos, enseñarnos y castigarnos si nos equivocamos de camino. Amigos y compañeros de ruta más abajo. Y al alcance de la mano, guardamos esos amores de la infancia, ventarrones de verano, y sueños de primaveras adolescentes donde nos enamorábamos perdidamente durante unos meses, y llorábamos durante años. Costo aprender que el amor llega cuando quiere. Que no siempre es eterno, pero que sólo la esperanza de que lo sea lo mantiene vivo. Todavía más costo aprender a elegir los acompañantes de viaje correctos. A involucrarse con los peligrosos, sabiendo que la ganancia es proporcional al riego de haber invertido. Que los amores cobardes sólo nos lastiman por que no nos alcanzan. Aprendimos a cortar las relaciones en el momento correcto… ¿lo hicimos no? Quiero convencerme de eso.
Cada tanto nos reunimos a acomodar pensamientos. Exteriorizar lo que nos pasa con nuestras palabras nos ayuda a delimitar nuestros sentimientos y expectativas. Las cebadas nos permiten formular nuestros problemas de manera entendible y recibir el consejo amigo que todos necesitamos cuando vamos a emprender un nuevo camino, un camino viejo que no usamos nunca, o el mismo camino de siempre, que no deja de sorprendernos con sus vueltas esotéricas y misteriosas.
Los problemas siempre aparecerán como terribles dragones y enfermedades incurables. Pero son sólo falsas ilusiones. Son pequeñas gotas que no llegan a nada. Cuando caigas en ellos, no dudes en llamarme, no te dejaré morir ahogada.