
Se sumergió en la oscuridad de su mente. No había peligro. No había objetos punzantes en la pequeña y blanca habitación. Ni si quiera un filo con el cual uno pudiera rascarse la espalda. Una habitación médicamente limpia y vacía. Como su ropa. Como su esposa. Blanca. Y hueca. Lloro en silencio. Primero despacio. Luego rápido y desconsoladamente. Ahogándose en su miseria. Grandes gotas. Llorando. Cerro los ojos. Busco refugio donde no había y se durmió. Despertó en un matadero. Del cielo colgaban miles de cuchillos, de diversos diámetros, de diversos tamaños, de diversos filos. Productores de distintos dolores. Creados por distintos motivos. La habitación esta iluminada por una ventana. Se acerco a la misma y observo diversos elementos de la mitología. Unicornios, duendes, dragones. Un minotauro perseguía un conejo. Lo alcanzaba y lo devoraba hábilmente, distraído, hambriento. Manchando su hocico con sangre, limpiándose con una pezuña. Voltió y volvió a sumergirse en sus dilemas existenciales. Estaba en un sueño. Se asombro de darse cuenta. Podía hacer cualquier cosa, tarde o temprano se despertaría. Todo el cuchillo que estaba más a mano. Se vio reflejado en la hoja y se sorprendió de verse tan joven. Sus ojos desprendían tristeza. Nada podía hacerse.
Los inocentes problemas mortales lo habían obsesionado.
Falta de trabajo, de una vida, de un motivo. Todo le había sido cruelmente arrebatado. El mundo no se inmutaría de su perdida. Miro el cuchillo y vio a un cobarde. La idea le dio fuerzas. Observo el esplendor de su brazo y se corto las venas.
Los médicos lo encontraron a la media hora, bañada la cama en sangre. Todavía se preguntan como se corto las venas con el chaleco de fuerza. La duda por las noches oscuras y a solas les impide dormir...
Los inocentes problemas mortales lo habían obsesionado.
Falta de trabajo, de una vida, de un motivo. Todo le había sido cruelmente arrebatado. El mundo no se inmutaría de su perdida. Miro el cuchillo y vio a un cobarde. La idea le dio fuerzas. Observo el esplendor de su brazo y se corto las venas.
Los médicos lo encontraron a la media hora, bañada la cama en sangre. Todavía se preguntan como se corto las venas con el chaleco de fuerza. La duda por las noches oscuras y a solas les impide dormir...
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