Puntualidad e Histeriqueo.


No es tan difícil ser puntual. ¿es mucho pedir llegar temprano? Para algunos sí. Lo cierto es que no toda la espera es igual. Media hora antes del horario marcado empezas a esperar, sabés que va a venir. Te preparas física y espiritualmente. Te depilas, te delineas los ojos porque sabés que le encanta, te ponés esa ropa que sabés que lo provoca, y preparas la cartera. Diez minutos antes estás parada en la puerta esperando. A la hora de salida vos ya estás hecha una furia porque no llego en horario. A los cinco minutos pensás que es un desconsiderado. A los diez minutos que no te respeta. A los quince que le importas un carajo. A la media hora entras en pánico, le paso algo. Llamás a su celular. No atiende. Si. Le paso algo la puta madre. Llamas a la madre, al primo, al mejor amigo, a la tía, a la vecina. Entras en shock.
5 años después ya aprendiste que es un colgado, que no lo hace a propósito. Que se encuentra en la calle con los amigos, se van a tomar un café y se olvido que vos lo esperabas en casa para cenar, o pensó que era muy tarde para llamarte.
Si van diez años de matrimonio ya sabés que se atraso en la oficina, o supones de manera ingenua que esta siendo abusado por su secretaria, que es linda, alta, carismática; y diez años menor que vos.
Lo peor es cuando llega. Vos sos la obsesiva,el solamente tuvo un percance. Paso algo espectacular. Había tráfico. Se murió un compañero del laburo. Hizo horas extras. Una amiga lo llamo llorando para que la ayudara. Su padre necesitaba un favor. O la peor: “No encontré una florería abierta para sorprenderte”. Ahí le rogás al cielo que la tierra te trague, por haber sido tan estúpida, perseguida, paranóica, loca de miércoles a las 3 de la mañana. Sólo lo abrazas y rogás que no te deje de querer nunca. Y corres a la cama sin postre.

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