Elecciones presidenciales 2015

Hace menos de diez años, el país se sorprendía ante la elección de la presidente mujer. Ahora, nos sentamos expectantes ante el primer presidente Flogger. Si me lo hubieran dicho hace un par de décadas me hubiera preguntado seriamente de qué estamos hablando. Hace un tiempo esta gente que se identifica con la música electrónica y los chapines de colores no existía, pero ahora es algo común.
Es realmente triste. Los que ya hemos entrado en los treinta observamos a nuestros hijos estupefactos. Pero los argentinos estamos obnubilados y somos realmente increíbles. Cuando el resto del mundo nos considera en el fondo del pozo, lo peor del lumpen, caemos todavía aun más abajo.
Siguiendo la larga tradición de elecciones fraudulentas, nuestro país realizo las mismas por Internet, un sistema completamente globalizado en el mundo civilizado, pero que no llega a todo el país en nuestra querida república. De esta manera más de la mitad de la población quedo afuera de las elecciones. Los abuelos que no entienden de aparatos, los padres desinteresados, la gente en situaciones de vida precarias o de indigencia. Para que fueran todavía más injustas, se realizaron por Facebook con grupos. Muchos estudiantes políticos, crearon cuentas ficticias con el único fin de que su favorito ganara.
Casualmente gano el hijo de una familia que de manera sucia se mantenía en el poder hace más de veinte año. A diferencia de sus padres que regalaban televisores y choripanes, el regalo cuentas gold de fotolog y celulares con sistemas de Internet inalámbrico a sus estúpidos y fácilmente corrompibles votantes.
La culpa es de la falta de educación. Pero no solo de la escuela, sino también de las familias, quienes se desentendieron de la educación de sus hijos en los momentos más difíciles. Un niño de diez años de edad no puede estar sólo en la calle a altas horas de la noche. Una adolescente quinceañera no puede irse a los mil demonios un fin de semana, y sus padres son los responsables de su bienestar físico y psicológico.
Si nuestros hijos están cómo están es por nuestra culpa. Las sociedades modernas transmiten ideales promiscuos e individualistas. Escalar sin mirar a quien estas pisando. Avanzar económicamente a cualquier costo.
Si tenemos un presidente que termina de vender los recursos naturales, es por que todos y cada uno de nosotros dejo que pasara. Si estas en la parada de colectivo, vez que la señora de adelante revuelve en su cartera y comienza a tirar boletos antiguos y no decís nada; es tu culpa si el mundo esta más sucio. Si un pibe fuma, chorea y mata para conseguir más merca, no es solo culpa de los grandes conglomerados mundiales, ni de los narcotraficantes de Colombia, ni de los políticos, es culpa de todos, por dejar que estas cosas sucedan. Por ver que un pibe le roba una cadenita a una joven trabajadora en una plaza, y ver que nadie hace nada, y vos tampoco haces nada. Por que viene un tipo con un Ballester Molina y te dice que le des el auto, y se lo das, por la comodidad ingenua e inocente de pensar que si le cumplís los deseos no te mata.
Si un tipo te roba, sos feliz porque no te mato. Ese es el mundo que creamos y que mantenemos. Nadie es quien para decidir sobre la vida ajena. Pero si un encargado de edificio viola a una nena de cinco años, yo no espero que lo maten, yo no espero que suban sus fotos a fotolog. Yo quiero que ese tipo sufra y pague el daño irremediable que le hizo a esa pobre inocente.
Cuando dentro de cuatro años vallan a votar, y se metan en el cuarto oscuro, o en el Facebook, o en donde sea, piensen lo que hagan, porque lo vamos a sufrir durante cuatro años todos. No se dejen llevar por testigos presenciales y mediáticos. Voten a conciencia. Porque la persona que ponga la firma por nosotros nos esta representando a todos y cada uno de nosotros.
No es de xenófoba ni de discriminadora, pero me molesta ver como ciertos individuos, conocidos y amigos se dejan comprar por figuras de colores, por carteles llamativos y propuestas insensatas. Si un político hace una obra no es para aplaudirlo, es su responsabilidad. Un político no dona determinada cantidad de millones de pesos a determinada obra, sino que todos los argentinos lo hacemos. Por eso, la próxima vez que veas, lo cual es bastante raro, que un político hace bien algo, no lo aplaudas, no le sonrías, date cuenta que ya era hora de que hicieran algo productivo y filantrópico con nuestro dinero.

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