Hace largo tiempo que me levanto todas las mañanas llorando con el mismo deseo. Despertarme en mi cuarto con la cama desplegada, y que vos estés ahí. Mirándome con esos ojos negros profundos que tenés que cuando los veo, miro dentro de tu alma.
Ansío que me abraces y me calmes diciendo que todo fue un mal sueño. Una fea pesadilla que es mejor no recordar. Que siempre me vas a amar, y que nunca me vas a dejar. Que esas circunstancias sólo se pueden dan en las misteriosas deformaciones oníricas de mis miedos. Que son imposibles, irrealistas, irrisorias.
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