Joda en la quinta. Llueve a cantaros. Risas, alcohol, ¿quién sabe si algo más?. Va oscureciendo. El sol poco a poco se esconde en el enigmático horizonte. Aparecen más botellas. Ya nada es dulce. Bebidas blancas. Alguno que otro zapping por televisión. Dos conocidos chapando en el baño. Un borracho ya esta nadando en la pileta y piensa que uno de los flotadores es la mujer de su vida. El pibe al que todos le hablan pero nadie soporta se para. Tiene calor, se retira. La conversación continúa. Alguien saca un mazo de carta. Sale redondo y pica pica.Vuelve el pibe pero sin los pantalones. Todos se callan. El silencio se puede cortar con una tijera. Nadie sabe que decir. Al fondo estalla una carcajada.
El pibe seguirá su vida, dejará los estudios, terminara en el mejor de los casos como un mediocre empleado público con un salario de mierda, compartiendo una oficina con otro conglomerado de fracasados.
El resto nunca volverá a ser el mismo. Hay imágenes que recordas cuando te morís, como en una presentación de power point berreta de colegio secundario.En ella aparecen los desconocidos de siempre. Los olvidados compañeros de jardín. La desilusión del primer amor. La melancolía de una relación que no cumplió su promesa de durar toda la vida. La muerte de ese ser querido que te dolerá toda la vida. La primera vez que te despidieron. Cuando dijiste no, o peor, cuando dijiste si. Imágenes breves, que hacen que las neuronas trabajen horas extra por un happy hour. Esa fiesta es una de ellas...
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